Las mejores rutas para navegar a vela por el mundo

Navegar a vela es, sin duda, una magnífica actividad recreativa. No obstante, no debemos olvidar que los primeros navegantes no tenían como objetivo salir al mar a disfrutar sino que empleaban los barcos como medio de transporte para hacer llegar mercancías o personas a otros lugares. Históricamente el barco, y la navegación a vela, han sido el vehículo que las antiguas civilizaciones han utilizado para descubrir nuevos territorios.

La literatura, el cine y la historia ha inspirado a muchos aficionados a navegar a vela, que han decidido soltar amarras y emprender ruta hacia diferentes lugares del mundo. No es una tarea fácil. Se necesita tiempo, por lo menos unos meses, para poner la embarcación a punto, para contratar un buen paquete de seguros náuticos, para decidir qué ruta vamos a seguir y finalmente llevar a cabo nuestra aventura.

La ruta para navegar a vela depende del tiempo y de la embarcación

En gran medida, el tiempo del que dispongamos, el tipo de embarcación que tengamos y nuestro espíritu aventurero será el que definirá la ruta que vamos a seguir. Si vamos a emprender la ruta junto con otros navegantes es importante que formemos un equipo sólido y experimentado, en el que haya un buen compañerismo, fundamental para poder soportar y disfrutar las largas jornadas de navegación.

Las rutas más sencillas para navegar a vela son precisamente las que tenemos más cerca. Partiendo desde cualquier puerto de la zona mediterránea podemos emprender navegación hasta las Islas Baleares, haciendo ruta y parando en diferentes puertos y calas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. Es una ruta que está al alcance de todos, que podremos completar en poco tiempo. Además, iremos adquiriendo experiencia y entrenamiento para posteriores rutas más extensas y complicadas desde el punto de vista técnico.

Una ruta por el Mediterráneo, cercano y asequible

El mar Mediterráneo, cuando no hay temporales de Levante, es relativamente tranquilo y regala a la vista paisajes espectaculares. Una ruta por la Costa Azul Francesa, por las Islas Griegas o por el Adriático de Croacia son experiencias que no requieren de mucho tiempo, y podemos realizarlas con casi cualquier tipo de embarcación a vela, sin necesidad de hacer una gran inversión en material de seguridad.

Uno de los sueños de muchos navegantes es cruzar el Océano Atlántico, emulando a Cristóbal Colón. Para poder hacer esta ruta es necesario contar con un barco de vela más grande y mejor equipado. Durante algunos días no veremos tierra, por lo que es imprescindible que estemos preparados no sólo desde el punto de vista mental sino también desde el punto de vista de la seguridad. Es conveniente elegir la época del año en la que el parte meteorológico es más benigno y buscar la ruta que más nos interesa, haciendo escala en las Islas Azores si vamos por la vía del norte o en las Islas Canarias si vamos por la vía sur.

Una vez que hayamos cruzado el Atlántico, podemos iniciar una ruta por el Caribe, haciendo parada en las principales islas de las Antillas: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Bonaire, Cuba, Curaçao, Dominica, Granada, Guadalupe, Haití, las Islas Vírgenes, las Islas Caimán, Jamaica, Martinica, Puerto Rico, República Dominicana, San Cristóbal, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago, y seguir bordeando la costa de Brasil, Uruguay y Argentina hasta llegar al Cabo de Hornos.

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El gran reto del temido Cabo de Hornos

Para los navegantes, el Cabo de Hornos es uno de los lugares por los que sienten un mayor respeto. En este rincón del planeta el viento sopla con fuerza de temporal durante casi todo el año. Se requiere una gran experiencia para poder cruzar el cabo.

Una vez se ha cruzado hacia el Pacífico, la ruta más aconsejable es tomar rumbo hacia la Polinesia, pero también se puede escoger una ruta hacia Nueva Zelanda, y desde allí zarpar rumbo a Australia para conocer toda su maravillosa costa. Oceanía nos ofrece grandes posibilidades, y ciertamente es difícil quedarse con una sola ruta.

De regreso para Europa deberemos tomar rumbo a Asia, pudiendo hacer escalas en Indonesia, Birmania, Malaysia, Birmania, India, hasta llegar al Canal de Suez. Otra posibilidad es bordear el continente africano, pero tendremos que estar alerta no sólo por la dureza del recorrido, sino también por cuestiones de seguridad. En los últimos años se ha incrementado el número de piratas en la zona, y los navegantes son una de las presas favoritas. En todo caso, lanzarse a navegar en el mar es toda una aventura.

Sólo hace falta mirar el mapa del mundo y ponerse a soñar antes de elegir la ruta del viaje de tu vida 🙂