Accidentes de barcos y cómo evitarlos

Los accidentes de barcos varían según el modelo de la embarcación, desde los grandes buques comerciales a las pequeñas embarcaciones. La tipología de los resultados de estos accidentes también es grande, desde  pequeñas lesiones sufridas en cruceros a otras más graves derivadas de la participación en deportes acuáticos.

Riesgo de accidentes de barcos a bordo de buques

Los accidentes de barcos comienzan en la fase de diseño y construcción de los buques y embarcaciones, con la toma en consideración de medidas organizativas, con elementos de protección individual y colectiva, así como la formación en protección y medidas de seguridad a los trabajadores del mar.

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Es necesario, en primer lugar, analizar riesgos inevitables, factores de riesgo que pueden ocasionar un accidente. Entre las fases para la consideración de estos riesgos, está la recogida previa de información, el análisis de las labores a realizar a bordo y las medidas de seguridad contempladas, equipos de trabajo utilizados, etc. La definición de los elementos susceptibles de producir accidentes en cada puesto de trabajo y la identificación de los tripulantes expuestos a los riesgos son otras fases importante en el proceso de localización del riesgo.

El riesgo de accidente puede estar originado por tareas relacionadas con el buque, con la carga, con los servicios de mantenimiento, con la gestión de espacios interiores dentro del buque, con trabajos ocasionales y accidentales debidos a averías y daños en el buque, transporte de mercancías peligrosas, riesgos derivados de la pesca, como los derivados del acceso al barco, deambulación y estancia a bordo, faenas de pesca, manipulación de género capturado, etc.

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Una vez definidos los distintos tipos de riesgo, lo siguiente será valorar la magnitud del riesgo según su frecuencia de exposición, las consecuencias en caso de producirse un accidente,  y las probabilidades de que ocurra.

Acciones a tener en cuenta para la prevención de accidentes

En primer lugar hay que considerar la tecnología y su evolución, la prevención tiene que adaptarse a las peculiaridades de las innovaciones tecnológicas que se aplican en los buques. Otro aspecto interesante es la sustitución de lo realmente peligroso, por aquello que implica poco riesgo. De esta forma, todas las variables de la prevención se panificarán integrando la técnica, organización de tareas a bordo, condiciones de trabajo, las relaciones sociales entre el personal de a bordo, así como la incidencia de factores ambientales en el trabajo. La idea es dar preponderancia a la prevención colectiva por encima de la individual. 

 seguros náuticos

Daños materiales, físicos, peligro de ahogamiento

Los accidentes de barco son aquellos en que uno o más buques están involucrados. Son muy similares a los accidentes de tráfico en carretera, hay daños y perjuicios sufridos a causa de la colisión, pero con el peligro adicional de la presencia de agua y el aislamiento de alta mar. Hay que tener en cuenta que la muerte por ahogamiento alcanza el número de 7000 fallecimientos por año. Al riesgo de ahogamiento le preceden otras lesiones físicas. Sin embargo, con una formación precisa y bien documentada en cursos de seguridad y la certificación oportuna, lo accidentes de barco se pueden, si no evitarse, sí minimizar sus riesgos, daños y lesiones.

buques

Generalmente, los accidentes de barcos suelen producirse, como en la circulación en carretera, por imprudencia. La ebriedad también es otra causa de accidentes. Los límites parecidos los que se permiten en el caso de vehículos de motor, y los regulados para la navegación por barco. En cuanto a las sanciones, se establecen en función del grado de imprudencia o culpabilidad del propietario de la embarcación que ha ocasionado el accidente, según que exista ebriedad o no, etc. Estas sanciones pueden incluir multas y sanciones económicas, la pérdida de licencias de navegación, e incluso pena de prisión.

Cursos y certificaciones

Cada año la Administración marítima organiza cursos y certificaciones para evitar y reducir el riesgo de accidentes de barcos. Cada Estado mantiene un estándar de la edad legal requerida para operar en una embarcación, así como los cursos, certificaciones y exámenes requeridos para obtener la licencia de navegación. Cuando se produce un accidente de barco, a causa de imprudencias o bien del uso abusivo o ilegal de un barco, ello puede originar la pérdida, revocación e incluso suspensión de una licencia de navegación.

Igual que ocurre con los vehículos de circulación en carretera, navegar con un barco requiere la posesión de un seguro. Los seguros de barcos obligatorios de daños a terceros y responsabilidad civil cubrirá los daños o perjuicios ocasionados  otras embarcaciones. Navegar con una embarcación sin disponer de un seguro obligatorio de responsabilidad civil, no es legal y puede generar la comisión de un delito, sobre todo en el caso en que se haya ingerido alcohol o cualquier otro tipo de sustancias estupefacientes.

 Los chalecos y salvavidas tienen que ser utilizados por todas las personas que navegan en el barco. Respecto de la asistencia jurídica, hay profesionales del derecho que están especializados en accidentes de barcos.

Precauciones para evitar una caída al agua

Si hay niños a bordo, es muy importante colocar redes de protección en torno al barco, así como amarrarse fuerte. Entre otras precauciones con los menores, y también entre adultos, hay que evitar realizar necesidades fisiológicas por la borda, y si es inevitable, realizarlas utilizando un arnés. Los pequeños no pueden correr sobre la cubierta, ni es seguro bañarse en alta mar sin que haya alguna persona que pueda asistir, y sin una escala con la que subir al agua.

Cuando se ha ocasionado un accidente entre barcos y algunas personas han caído al mar, hay que tener en cuenta no nadar y agotarse si un objetivo claro, y permanecer lo más quieto posible si no se puede volver a subir de forma inmediata al barco, o bien a otra de salvamento.

Cuando una persona ha caído al agua, hay que alertar a los demás integrantes del barco sobre lo ocurrido, orientar el timón hacia la zona de caída y para el giro de la hélice. De inmediato hay que lanzar un salvavidas, lanzar una bengala, y elegir a alguna persona del barco para que no aparte, en ningún momento, su visión del náufrago, señalando con el brazo para que los demás sepan la  posición del náufrago en todo momento.

Rápidamente hay que organizar el salvamento, balizar la estela, maniobrar la embarcación de la forma más oportuna para ayudar al náufrago si se navega a motor. Si se hace a vela, hay que virar a barlovento, dejarse a la deriva e intentar la aproximación con precaución al náufrago.