El seguro de barco y los fenómenos meteorológicos

Asegurar un barco o asegurar una embarcación pequeña es fundamental. Los propietarios de embarcaciones de recreo deben saber que desde el año 1999 es obligatorio contar un seguro de responsabilidad civil. Antes de salir a navegar tenemos que consultar el parte meteorológico del día, que la mayoría de clubes náuticos comparte con sus socios en el tablón de avisos, aunque también se puede consultar en internet en algunas webs especializadas en información meteorológica.

Toda persona que sale a navegar debería tener algunos conocimientos sobre meteorología. En función de la embarcación que tengas, deberás obtener una licencia u otra. Para conseguir la licencia de navegación, el PNB (Patrón de Navegación Básica), el PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo), el PY (Patrón de Yate), el CY (Capitán de Yate) o el PPER (Patrón Profesional de Recreo) necesitas superar exámenes en los que la meteorología es una asignatura obligatoria, aunque el nivel exigido depende del tipo de título.

El seguro de barco cubre fenómenos meteorológicos extraordinarios

Los seguros de barco cubren tan solo los fenómenos meteorológicos que tienen un carácter extraordinario, por lo que antes de salir a navegar debemos asegurarnos de que se dan las condiciones apropiadas que no comprometan nuestra seguridad ni el estado de nuestra embarcación. Además de los instrumentos de medición que podamos tener en la embarcación, como el barómetro, y de la información que podamos recoger en tierra, existen varias pistas o indicios que, mirando al cielo o al mar, nos pueden dar claras pistas sobre cuál va a ser la evolución de la climatología en las próximas horas.

La simple observación puede ayudarnos a tomar decisiones, a recoger velas y regresar a puerto apresuradamente para evitar una tormenta, o a seguir navegando pese a que veamos algo extraño en el cielo. Los marineros más expertos saben que el color y el brillo del sol nos puede dar mucha información acerca de cuál va a ser la previsión meteorológica para la jornada. Si cuando empieza el día vemos que el sol brilla pero no hasta el punto de ser cegador, podemos aventurar que podremos disfrutar de un buen día de navegación. Si al amanecer no percibimos la presencia de nubes en el horizonte, también tenemos una clara pista de que vamos a contar con las mejores condiciones meteorológicas para pasar un magnífico día en el mar.

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El tamaño del sol y el viento

Existe una relación directa entre el tamaño del sol que percibimos y la previsión de la fuerza del viento. Si tenemos la sensación de que en el horizonte vemos el sol con un tamaño superior al habitual, eso significa que en la jornada predominarán las brisas suaves. Será, por tanto, un día ideal para la navegación plácida. Sin embargo, puede ser que tengamos la sensación de que el sol es un poco más pequeño de lo habitual. Entonces tal vez tengamos que prepararnos para un día de navegación con vientos un poco más fuertes de lo normal.

Además del tamaño del sol, tenemos que fijarnos en la coloración que el reflejo de éste en el mar. Cuando en el atardecer vemos que en el mar predominan los colores sosa, pastel, anaranjado o azul grisáceo, eso significa que la noche será plácida. Cuando amanece, si por la mañana vemos que la atmósfera es un tanto gris, podemos llegar a la conclusión de que seguramente tendremos unas condiciones de viento ideales para navegar, es decir, que ni será muy fuerte ni tampoco muy flojo.

Y por el contrario, si cuando empieza la jornada vemos que el sol es de color rojo intenso, podemos ir preparándonos para un fuerte viento, con lo que tendremos que ir preparados para navegar con un poco más de precaución. Otro síntoma de que las condiciones meteorológicas serán adversas es si al atardecer vemos que en el cielo predominan los tonos ocres. Los efectos de rayos crepusculares entre las nubes cuando hace mal tiempo al amanecer también nos dan una pista sobre las malas condiciones meteorológicas. Y si el sol es más pálido de lo normal cuando amanece también podemos aventurar que en las próximas horas es posible que haya una tormenta.

El seguro de barco obligatorio

Hay que recordar que el seguro obligatorio tiene por objeto cubrir la responsabilidad civil derivada de los daños materiales y personales, así como perjuicios que sean consecuencia de ellos, que por culpa o negligencia se causen a terceros, al puerto o a las instalaciones marítimas, como consecuencia de colisión, abordaje y, con carácter general, por los demás hechos derivados del uso de embarcaciones en las aguas marítimas españolas.

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El ámbito subjetivo del seguro obligatorio abarca los navieros o propietarios de embarcaciones de recreo o deportivas, las personas debidamente autorizadas por el propietario que patroneen las mismas y las personas que les secunden en su gobierno y los esquiadores que puedan arrastrar la embarcación.