Navegar con niños y contratar un buen seguro para barcos: cero preocupaciones

La sensación de libertad que produce navegar, dormirse sintiendo la brisa marina y fondear en maravillosas playas solitarias son algunos de los mayores atractivos de pasar las vacaciones a bordo de una embarcación. Si revisamos el estado de la embarcación y contratamos un buen seguro para barcos, el relax y la diversión están asegurados.

Navegar en mar abierto es una actividad relajante que nos permitirá vivir mil y una anécdotas, pero cuando viajamos con niños, es normal que nos embarguen las dudas sobre el riesgo que puedan correr al realizar una travesía en barco, especialmente si esta es larga.

 

El seguro para barcos, sinónimo de tranquilidad

Para minimizar nuestras preocupaciones y poder disfrutar al máximo, podemos seguir unos cuantos trucos básicos que nos ahorrarán muchos dolores de cabeza una vez hayamos zarpado. El primero y más importante, que deberemos seguir aunque no viajemos con niños, es informarnos del estado de la mar antes de partir: saber si nos encontraremos con grandes olas o fuertes rachas de viento es importante para determinar si debemos cambiar de ruta o estamos capacitados para seguir con la que habíamos planeado.

En este sentido, al viajar con niños pequeños tendremos que planear rutas cortas, especialmente si aún no están muy habituados a navegar: así evitaremos que se aburran y que se mareen. Si queremos realizar una ruta larga, intentaremos fondear con frecuencia para que puedan correr y jugar un rato; además, es muy recomendable llamar a la compañía para asegurarnos de que nuestro seguro para barcos nos ofrece cobertura allí donde pensemos viajar, ya que puede que nuestra póliza tenga algunas limitaciones geográficas.

Si para navegar con seguridad se requieren mil ojos, para hacerlo con niños pequeños a bordo se necesitan más todavía: debemos asegurarnos de que contamos con tripulación suficiente como para manejar el barco y vigilar a los más pequeños y, bajo ningún concepto, zarpar solos con un niño.

En la misma línea, procuraremos enseñarle al niño, antes de iniciar la travesía si es posible, cuáles son los límites y reglas a seguir en el barco: por ejemplo, debe ser muy consciente de que siempre debe caminar agarrado a algo con una de las manos o de que solo puede estar de pie en la bañera del barco, pero no en los bancos. No asomarse por la barandilla o acercarse a la proa o a las escaleras también son reglas importantes que los niños deben conocer.

Además, les enseñaremos cuál es la zona más segura de la embarcación, a la que deberemos llevarles si se produce un cambio brusco del tiempo y prevemos algún tipo de peligro. Como recomendación, no está de más llamar a nuestra compañía de seguros y ampliar nuestro seguro para barcos con la cobertura de accidentes, ya que nunca sabemos lo que puede suceder y la meteorología en alta mar cambia en cuestión de minutos.

 

Las ventajas de tener un buen seguro para barcos si viajamos con niños

Más allá de todas las precauciones que podamos tomar al navegar con nuestros hijos, disponer de un seguro para barcos con buenas coberturas será un plus de tranquilidad añadido: al viajar con niños pequeños las distracciones se multiplican y, por lo tanto, es más probable que suframos algún accidente, por mínimo que sea.

Cualquier seguro para barcos nos cubrirá los daños que realicemos a terceros y también nos atenderá en caso de choque, colisión o incluso varada, así que es vital asegurarnos de que nuestra póliza está en vigor y se adecúa a las condiciones de nuestra ruta antes de zarpar.

 

Lo que el seguro para barcos no puede hacer por ti

Aparte de tomar todas las precauciones posibles en cuestiones de seguridad, también tenemos que ser previsores en lo que al entretenimiento se refiere: los niños se aburren con facilidad y un barco no les permite jugar y correr libremente, así que tendremos que recolectar un buen número de cuadernos, lápices de colores, juguetes e incluso algún dispositivo con el que ver películas, dependiendo de lo larga que sea la travesía que vayamos a realizar.

También tendremos que cargar con una buena cantidad de protector solar, aunque nuestro barco tenga toldo: la piel de los niños es muy delicada y se quema con facilidad. Por el mismo motivo, procuraremos que lleven gorra el máximo tiempo posible.

Además, siempre que nos sea posible adaptaremos las camas con una red para evitar caídas durante la noche. Los niños suelen moverse mucho durante la noche y de esta manera evitaremos que se hagan daño o incluso que salgan de la cama sin supervisión.

Sin lugar a dudas, contar con un buen seguro para barcos es el complemento eficaz a cualquier precaución: si tenemos nuestra póliza en regla antes de levar anclas, podremos navegar sin tener que preocuparnos por posibles eventualidades que puedan sucedernos en alta mar y disfrutaremos más de la compañía de nuestros hijos sin tener que sufrir por su seguridad.